El Titular El Salvador

Reapertura económica desordenada deja todo a la responsabilidad individual de empresarios y clientes

EL SALVADOR. – El refrán popular de dejar las cosas “a la buena de Dios” ha sido actualizado durante la reactivación económica que dio inicio este lunes 24 de agosto en El Salvador a “a la responsabilidad individual” de cada empresario y cliente que se sume a partir de hoy a la misma. 

Sin un protocolo ni plan bien establecido por el gobierno, cada gremial empresarial y cada rubro se las ha tenido que apañar a su ocurrencia y voluntad.

El presidente de la Asociación de Restaurantes de El Salvador (ARES), Leo Guzmán, indicó a los medios de comunicación que el gremio restaurantero se reactivará a medias, con la mayoría de establecimientos siguiendo en la modalidad de delivery y pick-up. Algunos porque tienen instalaciones cerradas y no sería prudente permitir el ingreso de clientes. Otros porque simplemente se quedaron sin los recursos para hacerlo.

“El sector está en caos porque no hemos vendido y hemos tenido que seguir pagando el sueldo a los empleados y vamos a empezar de cero, prácticamente”,  lamentó. Además de recalcar que el gobierno ha actuado en cámara lenta en cuanto a establecer medidas de bio-seguridad y elaborar un plan de reactivación ordenada.

Otros destacan que esta fecha solo marca la reactivación de algunos negocios del sector formal, puesto que el informal se había reactivado mucho antes. Algo que, Guillermo Guido, presidente de Unión Mipyme, traerá sus consecuencias pues las medidas de bio-seguridad andan de escasas a nulas.

“El sector informal fue el primero en abrir y no tiene el 100 % de precauciones necesarias, uno va al Centro de San Salvador y no ve distanciamiento y varias personas en los puestos”, expresó Guido. Por su parte, aseguró que el sector formal aplicará las debidas medidas en su reapertura.

Otro rubro que se reactivó este lunes fue el transporte público. En distintas paradas de buses alrededor del país se pudo observar el desorden ocasionado porque las unidades no se daban abasto. Muchos ciudadanos optaron mejor por pagar a conductores que aceptaban montarlos a sus pailas o carros particulares, aumentando así el riesgo de contagio masivo.

Redaccion

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