El Titular El Salvador

Un año de gestión de Nayib Bukele, un año violentando los Derechos Humanos

EL SALVADOR. – Una cosa ha quedado clara en este primer año del mandato de Nayib Bukele: su administración no se lleva bien con las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Human Rights Watch, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos de El Salvador y hasta la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, entre otras, se han dirigido públicamente y en repetidas veces al presidente salvadoreño para señalarle violaciones a las garantías constitucionales de su pueblo.

Una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos destacó en una visita al país, la mejoría en el tema de la violencia y la reducción de asesinatos. No sin manifestar que se requiere más claridad por parte del gobierno acerca de las medidas aplicadas para obtener estos resultados. “El mantenimiento del orden público y la seguridad ciudadana deben estar primordialmente reservados a los cuerpos policiales civiles”, advirtieron.

El tema de los reos fue tocado también por la CIDH, indicando que “el aislamiento prolongado e indefinido bajo condiciones inhumanas, afectaciones a la salud, suspensión del régimen de visitas, y obstáculos para garantizar un debido proceso” eran violaciones graves a los derechos de los reos. El trato subhumano a los presos en nuestro país le volvió a ganar los reflectores al presidente salvadoreño en plena pandemia del Coronavirus, cuando, después de un sorpresivo repunte de asesinatos durante un fin de semana, se aplicaron nuevas medidas en los centros penales y alrededor del mundo circularon fotos de reos atestados los unos contra los otros, en paños menores y sin ninguna protección contra el COVID-19.

“Además de demagogia penal, me parece que estamos frente a un líder populista que cree que su popularidad le da licencia para gobernar como un déspota. Habría que recordarle que no vivimos en los tiempos de Luis XIV”, señaló José Miguel Vivancó, director para las Américas de Human RightsWatch.

Durante la pandemia, Bukele también fue duramente criticado por desacatar las resoluciones de la Sala de lo Constitucional que lo obligaban a pedir un cese a las capturas arbitrarias –e ilegales- durante la cuarentena. En cambio, el presidente le pidió mano dura a los policías y militares y pidió que se continuara arrestando gente a diestra y siniestra para ser llevados a centros de contención.

Los propios centros de contención han sido otro foco, no solo de contagios sino de violaciones a los Derechos Humanos, con albergues que no cumplían con los requisitos mínimos del caso, falta de higiene y alimentos, irrespetos y acosos por parte de militares y estadías prolongadas más allá de los 30 días necesarios.

La gestión de Bukele también ha fracasado en brindar un plan para reducir la migración ilegal del país, en su lugar se ha acomodado a las peticiones agresivas del gobierno de Donald Trump, aceptando convertirse en un “tercer país seguro”. 

“Este acuerdo se burla del derecho de asilo. Las personas no deberían verse obligadas a buscar seguridad en países donde no estarán seguras”, comentó al respecto la directora de defensa para las Américas de Amnistía Internacional.

En adición a estos puntos, la comunidad LGBT se ha visto desprotegida durante esta administración por falta de apoyo del gobierno. La libertad de expresión, en general, se ha visto afectada, con el presidente denostando a cualquier crítico, escudado en un alto porcentaje de aceptación que le permite lanzar viciosos ataques en contra de periodistas, defensores de derechos humanos y todo aquel que siente que le pisa los talones. 

Redaccion

Redaccion