El Titular El Salvador

Predominan más los desaciertos que aciertos, en el primer año de administración

EL SALVADOR. – 1,434,856 ciudadanos salvadoreños votaron por Nayib Bukele para darle la presidencia y acabar así con décadas de bipartidismo, un hito político que el pueblo celebró sin imaginar todo lo que ocurriría durante el primer año de su mandato, incluyendo una pandemia mundial y una tormenta tropical. Los efectos de la primera, especialmente en el aspecto económico, aún son difíciles de terminar, mientras que la segunda ha dejado más de una docena de muertos y más de mil personas en albergues.

Los Aciertos 

 Seguridad. En general, la población salvadoreña se siente más segura desde que Bukele asumió el poder. La tasa de homicidios ha bajado considerablemente. Según datos oficiales recogidos la pasada semana por la agencia AFP, Bukele estaba entonces por cerrar su primer año de gobierno con 4,1 homicidios diarios. En contraste, su antecesor tuvo un promedio de 12,6.

• Política exterior. Bukele logró establecer relaciones políticas y comerciales con China, y al mismo tiempo conservar en su lado al más grande enemigo de ese país: Estados Unidos, aunque para ello haya tenido que comprometerse a las medidas anti inmigrantes impuestas por Trump y que han afectado a los países del Triángulo Norte: El Salvador, Guatemala y Honduras.

• Economía. El Salvador registró un crecimiento del PIB del 2,38% el año pasado. Según datos del Banco Central de Reserva, se debió al crecimiento de sectores como la construcción y la electricidad o el “relanzamiento de relaciones internacionales”.

• Salud pública. Bukele fue de los primeros presidentes de América Latina en adoptar medidas  estrictas para evitar la llegada del Coronavirus. Aunque fue imposible detener el virus, su rápido accionar le valió la aprobación de la mayoría. También hay que destacar la remodelación y equipamiento  de varios centros de salud durante la pandemia.

Los Desaciertos

• Transparencia. Bukele pareciera empeñado en no brindar información pública, especialmente aquella relacionada a cómo su administración gasta los fondos del pueblo. La pandemia vino a relucir este aspecto negativo de su mandato.

• Nepotismo. Una de las promesas del mandatario fue que eliminaría el nepotismo y “amiguismo” al tomar el poder y, en efecto, despidió a varios funcionarios que tenían puestos por “puro conecte”. Lo malo es que cometió el mismo pecado, asignando plazas públicas a familiares y amigos, llegando a tener incluso a sus hermanos como asesores cercanos.

• Irrespeto a los otros poderes del Estado. En tan solo 1 año, Bukele acumula ya un alarmante número de encontronazos con la Asamblea Legislativa y la Sala de lo Constitucional. Incluso ha usurpado poderes durante la pandemia. Sin dejar de mencionar el 9F.

• Poca asistencia a la Empresa Privada. Lo queramos o no, la empresa privada es un pilar fundamental de un país. Mueven la economía y brindan trabajos. Bukele ha fallado en siquiera escuchar las peticiones de los empresarios, especialmente con la llegada de la pandemia. La fecha de la reactivación de la economía sigue siendo suspendida, como si cientos de pequeñas empresas y negocios no estuvieran cerrando sus puertas para siempre cada día que pasa.

Redaccion

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