El Titular El Salvador

CAMARASAL: Sin medidas económicas “peligra todo el empleo formal”

EL SALVADOR.- El COVID-19 amenaza el bienestar de los salvadoreños por dos bandos: el de la salud  y el financiero. Expertos alrededor del mundo concuerdan que ambos flancos deben ser atendidos, de lo contrario se vendría encima de las naciones una recesión económica sin parangón. Jorge Hasbun, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, afirma que ya se encuentran trabajando con la presidencia para amortiguar la caída lo más posible en nuestro país.

De acuerdo a Hasbun, desde hace 10 días se encuentran laborando un paquete de medidas económicas con el gobierno. En este punto, se trata de una carrera contra el tiempo: muchos empresarios –especialmente los de la micro, pequeña y media categoría- están con la soga al cuello. Se prevé que un gran porcentaje no podría continuar pagando planillas y renta después de la primera quincena de abril.

A finales de marzo, un 60% de empresas en El Salvador reportaron un deterioro del 50 % en sus ingresos debido a la cuarentena obligatoria. En este punto, el porcentaje ha escalado a un 85%. “El deterioro que ha habido en dos semanas es impresionante. Peligra prácticamente todo el empleo formal””, comentó el presidente de la CAMARASAL. Se habla de un aproximado de 700,000 puestos de trabajo en la cuerda floja.

“Nos preocupa mucho que, aunque la ola del COVID-19 sea bien manejada, luego nos venga una pandemia social con hambre y desempleo”, dijo Hasbun. 

Hasbun añadió que mañana jueves tiene agendada una reunión con Rolando Castro, ministro de Trabajo, para solicitar un plan de reactivación económica a ser implementado al terminar lacuarentena.

Para los pequeños empresarios y emprendedores las medidas económicas son urgentes. Algunos ya reportan recortes de personal, otros están arriesgándose con préstamos y tarjetas de crédito con la esperanza de que la economía se reactive pronto. Tal es el caso de Angela Escobar, socia en una empresa de asesorías y recursos humanos. Su empresa ha recurrido a ahorros de los socios, a préstamos de Conamype y hasta a tarjetas de crédito. 

“Con la pyme el tema es que uno cobra para pagar cada 15. No es que uno tenga respaldo de $30,000 para pagar por tres meses. No. Uno va cobrando, pagando, cobrando, pagando…”, explicó.

Redaccion

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